Una clase en AntiGravity

Estaba completamente invertida: con mi cabeza a escasos centímetros del suelo y los dedos gordos de mis pies apuntaban hacia el techo. Una sensación de estiramiento y relajación se apoderó de mí que resultaba tan nueva y relajante para mí, mientras disfrutaba de la pose de ese famoso “Monkey”.

                

“La cabeza es lo más pesado que tiene su cuerpo. Al estar invertidos, su peso jala las vértebras y hace que se libere espacio entre ellas y se relaje su espalda. Al salir van a haber crecido 1 cm ¡Se los garantizo”,  afirmó Melania Fernández Porras, directora de Andamio Escuela de Movimiento <http://www.andamiocr.com/>  e instructora certificada de AntiGravity® Yoga <http://facebook.com/antigravity.cr> , la clase que estaba probando en ese momento.

Sabía que en estas clases se hacían inversiones, giros, trucos y poses en el aire pero no me esperaba que se hicieran desde el día uno, ¡justo a la bienvenida de la clase! Pasada la primera inversión, realizamos estiramientos similares a los que se hacen en otras clases de yoga y pilates, como el gato, la vaca, el perro y otra serie de animales que permiten estirar los músculos, lubricar las articulaciones de una forma dinámica y continua y mejorar la conciencia corporal.

También hicimos ejercicios que necesitaron fuerza y aire, como brincar con los antebrazos envueltos en la Harrison AntiGravity® Hammock y llevar las rodillas al pecho después del salto. “Todas las clases AntiGravity® se realizan siguiendo una serie de progresiones, agarres, wraps y traps que le permiten a cualquiera seguir las instrucciones y realizar el ejercicio dando su 100%, de una forma segura, divertida y eficaz”, me garantizó Fernández al finalizar la clase.

AntiGravity® fusiona danza, gimnasia, pilates, yoga, artes aéreas. Fue creada por el acróbata Cristopher Harrison en los noventas y, desde entonces, ha venido enriqueciendo la técnica con diferentes disciplinas capaces de hacernos más altos, más felices y más saludables en cada clase, aseguran en el sitio web de la empresa <http://antigravityfitness.com/> , radicada en Nueva York.

En una sola sesión, se trabajan diferentes aptitudes físicas, entre las que destacan la fuerza, la coordinación, el balance y la flexibilidad, con el trabajo sinérgico que hacen diferentes músculos de las extremidades y, sobre todo, del core.

Sin embargo, para mí la cereza del pastel de este tipo de clases es un beneficio más valioso e intangible: la satisfacción personal que produce descubrirse capaz de realizar movimientos, trucos, poses y giros que uno instintivamente cree imposibles de lograr desde antes de intentarlo… ¡y lograrlo!